Jabalinas para puesta a tierra

El principal factor que debería tenerse en cuenta es la resistencia a la corrosión del electrodo dispersor. Al respecto, se destaca que el cobre es el metal no precioso que mejor se comporta frente a la corrosión bajo suelo. Por otra parte, la jabalina deberá tener una resistencia mecánica tal que permita su hincado en forma directa y manual sin deformaciones del electrodo, constituyendo esta la parte más segura y eficaz de la instalación, evitando así perforaciones que la encarezcan innecesariamente y disminuyan la confiabilidad, en virtud de que la jabalina, al no enterrarse por hincado directo, presenta una resistencia importante entre ella y el suelo.
Estas dos importantes características se reúnen en las jabalinas de acero-cobre Conduweld producidas en nuestro país por FACBSA.
Es conveniente tener en cuenta las exigencias de la Norma IRAM 2309-13 y, complementariamente, la Resolución 171/2016 de la Secretaría de Comercio, que exigen que toda jabalina tenga grabado, a cinco centímetros de la cabeza, lo siguiente:

  • Nombre del fabricante o marca.
  • Modelo, ej., L1415-250.
  • Año de fabricación, ej., 16.
  • Sello de conformidad de calidad IRAM.
  • N° de la norma : IRAM 2309-2013.
  • Sello de certificación de marca de la Secretaría de Comercio.
  • Origen, ej., industria argentina.

También es muy importante la conexión entre la jabalina y el cable. Los tomacables deben reunir las especificaciones de la norma IRAM 2309-13 y/o las soldaduras cuproaluminotérmicas, la Norma IRAM 2315-2015.
Dado que los cables y alambres de cobre son codiciados por los ladrones, es conveniente utilizar los cables y alambres de acero-cobre que respondan a las normas IRAM 2466 y 2467, que son utilizados por todas las empresas distribuidoras de energía eléctrica del país porque no inducen al robo, ya que no se pueden reducir (acero-cobre), y son más económicos y más seguros que el cobre.