Nuestra otra cara | Siempre hay tiempo para una cerveza

 

Alberto Belluschi es ingeniero electrónico y se desempeña como gerente general en la empresa de automatización Festo, hechos que lo han llevado a vincularse con AADECA.
Pero fuera del ajetreo laboral, su creatividad y capacidad de conocimiento y decisión encuentran otros ámbitos donde seguir ejercitándose. Junto con su amigo Daniel Helvia, otro ingeniero, aunque civil, dedica los sábados a producir cerveza en el fondo de su propia casa.
Es un hobbie que el dúo se toma muy en serio, hasta el punto de presentar los resultados de su producción en torneos cerveceros. Allí, atiende las devoluciones de los jueces para luego aplicarlas y obtener mejores resultados. Por ejemplo, comenzó con ollas chicas de aluminio, pero hoy ya cuenta tres ollas de acero inoxidable de cien litros más todo el equipamiento necesario para llevar a cabo todo el proceso de la forma más profesional posible y desde el comienzo: hasta tiene una máquina para moler los granos de malta.
Incluso, Belluschi se animó a volcar en el proyecto sus conocimientos de control y automatización y desarrolló un software de diseño para emular las condiciones de elaboración de cada tipo de cerveza que elaboran: los dos ingenieros buscan replicar estilos, como la irish red o la blonde ale, elaboran nuevas recetas y hasta se presentan con marca propia: Beluvia, una combinación de sus apellidos.
Hasta ahora, han logrado envasar dos mil botellas, pero afirman que por ahora no tienen intenciones de comercialización. Más adelante, cuando la vida corporativa quede atrás, la historia podría cambiar.
Por último, un consejo para quien recién comienza: “Empiecen a hacer cervezas con mayor maltosidad y cuerpo, que permita ‘dibujar’ algunos errores. No apunten a las de malta pálida, rubias, porque te deschavan enseguida. Son difíciles”.

 

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