Eficiencia energética | Etiquetas de eficiencia energética: una clave para el ahorro

 

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Las etiquetas de eficiencia energética, de aplicación obligatoria en los artefactos eléctricos de mayor consumo, son una herramienta de conocimiento fundamental para los usuarios.

Desde el miércoles 1 de febrero, tanto los usuarios residenciales como industriales del área metropolitana de Buenos Aires deberán abonar más caro el consumo eléctrico. Según el nuevo cuadro tarifario, anunciado por el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, la suba se realizará en forma desdoblada para alcanzar un aumento total promedio de entre el 61 y el 148 por ciento.
Con vistas a reducir el impacto de este incremento, y más aún en una época del año como la actual, en la que el uso de acondicionadores de aire alcanza sus mayores picos, la correcta lectura e interpretación de las etiquetas de eficiencia energética puede convertirse en una gran aliada para los usuarios.
"Las etiquetas sirven para que el consumidor esté informado. Los ahorros, dependiendo del producto, pueden llegar a un veinte (una lámpara) o a un cinco o seis por ciento (aire acondicionado) por cada escalón o clase", asegura Guillermo Curi, director de certificación de IRAM.

Cómo leer las etiquetas

Para favorecer la concientización acerca del uso responsable de la energía y contribuir con los cambios de hábitos, IRAM ha desarrollado un portal exclusivamente dedicado al tema. El sitio www.eficienciaenergetica.org.ar fue pensado para aportar información de valor a la sociedad, como una herramienta de lealtad comercial, ya que detalla cómo leer las etiquetas de eficiencia energética de aplicación obligatoria en los artefactos eléctricos que representan un mayor consumo: heladeras, lavarropas eléctricos, acondicionadores de aire y artefactos de iluminación.
Es importante destacar que las etiquetas resultan aún más ilustrativas si se comparan entre sí dos o más del mismo tipo. En términos generales, todas se componen de dos partes: la superior, más visual, constituida por barras horizontales de colores en escalera descendente donde cada escalón representa un nivel de eficiencia energética. Y luego, la parte inferior varía según el tipo de producto, pero generalmente apunta a su funcionalidad o desempeño (por ejemplo, la capacidad en litros de una heladera o la cantidad de luz que brinda una lámpara).
En el caso de los equipos de aire acondicionado, la etiqueta califica la eficiencia energética mediante un sistema comparativo que se compone de siete clases identificadas por las letras A, B, C, D, E, F y G, donde la letra A se le adjudica a los aires acondicionados más eficientes, y por lo tanto los que permitirán ahorrar electricidad, y la G a los menos eficientes. Asimismo, indica el consumo de energía anual. De esta manera, permite a los usuarios realizar los cálculos correspondientes para anticiparse al monto que abonarán en su factura.

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