Desafíos de la educación media y superior en Jujuy: andar al ritmo de la transición energética que atraviesa la provincia.
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● EJESA: Empresa Jujeña de Energía SA
● SA: Sociedad Anónima
● STEM: Science, Technology, Engineering, Mathematics, ‘ciencias, tecnología, ingeniería, matemáticas’’
● UCASAL: Universidad Católica de Salta
● UNCuyo: Universidad Nacional de Cuyo
● UNJu: Universidad Nacional de Jujuy
● UTN: Universidad Tecnológica Nacional
Cuando se habla en el país de energía en Jujuy, la imagen que aparece es la de los grandes parques solares en la Puna, las baterías de litio y las líneas de alta tensión integrando nuestra provincia al sistema eléctrico nacional. Pero detrás de cada panel, cada estación transformadora y cada red de distribución hay algo menos visible e igual de decisivo: técnicos e ingenieros formados para diseñar, operar y mantener esos sistemas.
Desde mi experiencia, veo una paradoja que debería preocuparnos a todos: somos vidriera nacional de las energías renovables, pero nuestra educación técnica y nuestra oferta de ingenierías todavía no crecen al ritmo que exige la transición energética. Si no corregimos esa brecha, corremos el riesgo de que Jujuy exporte recursos energéticos, pero no consolide, en la misma medida, capacidades propias de conocimiento y tecnología.
Desde mi experiencia, veo una paradoja que debería preocuparnos a todos: somos vidriera nacional de las energías renovables, pero nuestra educación técnica y nuestra oferta de ingenierías todavía no crecen al ritmo que exige la transición energética. Si no corregimos esa brecha, corremos el riesgo de que Jujuy exporte recursos energéticos, pero no consolide, en la misma medida, capacidades propias de conocimiento y tecnología.
El desafío actual de las escuelas técnicas
La historia argentina muestra que la educación técnica crece cuando hay un proyecto de desarrollo productivo, y se resiente en contextos de ajuste. En Jujuy existe una red valiosa de escuelas técnicas y agrotécnicas, coordinadas por la Dirección de Educación Técnico-Profesional y espacios como la Sala Técnico‑Profesional. Allí se forman los futuros electricistas, electromecánicos y técnicos que sostendrán la infraestructura energética, industrial y agroindustrial de la provincia.
Esa red, sin embargo, depende en gran medida del financiamiento nacional específico para la educación técnico‑profesional. Distintos informes y pronunciamientos señalan que, en el marco del Presupuesto 2026, el recorte de fondos podría afectar el funcionamiento de veintiocho escuelas técnicas y agrotécnicas en Jujuy, de las cuales trece son escuelas técnicas y quince agrotécnicas, distribuidas en todas las regiones de la provincia. Más allá de las discusiones presupuestarias, cada escuela que se debilita o cierra no es solo un edificio menos: es una cohorte de jóvenes que pierde la posibilidad de acceder a trabajo calificado.
Al mismo tiempo aparecen señales positivas. Ejemplos emblemáticos son las Escuelas de Educación Técnica N.º 1 y 2, en San Salvador de Jujuy, donde se instalaron sistemas fotovoltaicos que abastecen parte del consumo de los establecimientos y permiten monitorear la energía generada. Se trabajó para analizar la producción anual de instalaciones solares en escuelas públicas de la provincia, usando los datos reales como insumo educativo. De este modo, el techo y la sala de medidores se convierten en un laboratorio vivo para docentes y estudiantes. Ese modelo lo seguirán otros establecimientos, el objetivo es que la escuela técnica sea protagonista de la transición energética, no solo espectadora.
Esa red, sin embargo, depende en gran medida del financiamiento nacional específico para la educación técnico‑profesional. Distintos informes y pronunciamientos señalan que, en el marco del Presupuesto 2026, el recorte de fondos podría afectar el funcionamiento de veintiocho escuelas técnicas y agrotécnicas en Jujuy, de las cuales trece son escuelas técnicas y quince agrotécnicas, distribuidas en todas las regiones de la provincia. Más allá de las discusiones presupuestarias, cada escuela que se debilita o cierra no es solo un edificio menos: es una cohorte de jóvenes que pierde la posibilidad de acceder a trabajo calificado.
Al mismo tiempo aparecen señales positivas. Ejemplos emblemáticos son las Escuelas de Educación Técnica N.º 1 y 2, en San Salvador de Jujuy, donde se instalaron sistemas fotovoltaicos que abastecen parte del consumo de los establecimientos y permiten monitorear la energía generada. Se trabajó para analizar la producción anual de instalaciones solares en escuelas públicas de la provincia, usando los datos reales como insumo educativo. De este modo, el techo y la sala de medidores se convierten en un laboratorio vivo para docentes y estudiantes. Ese modelo lo seguirán otros establecimientos, el objetivo es que la escuela técnica sea protagonista de la transición energética, no solo espectadora.
La transición energética sin profesionales no existe
A nivel nacional, el debate sobre energía puso a la ingeniería en el centro. Distintas fuentes señalan que en Argentina se gradúan alrededor de seis mil ingenieros por año, cuando la economía necesita al menos diez mil nuevos profesionales para acompañar el desarrollo energético, industrial y de infraestructura. El faltante se vuelve crítico en las especialidades vinculadas a la energía: eléctrica, electromecánica, petróleo, hidráulica, minera y nuclear.
La realidad muestra que, en muchos casos, la demanda es tan alta que los estudiantes universitarios consiguen trabajo antes de recibirse, lo que retrasa o directamente frena la obtención del título. La ecuación hoy está incompleta: hay proyectos y empleo potencial, pero faltan ingenieros plenamente formados.
En Jujuy esto se siente en el territorio. El despliegue de grandes parques solares, la expansión de la distribución eléctrica, la electrificación rural y los proyectos de litio exigen cada vez más especialistas en generación, transmisión, distribución, automatización y redes inteligentes. En la práctica, esto ya se ve en la distribuidora provincial EJESA, que necesita ingenieros eléctricos y electromecánicos para diseñar y operar redes cada vez más complejas, incorporar generación distribuida, mejorar la calidad de servicio y acompañar el crecimiento urbano y rural. Lo mismo ocurre en las empresas mineras de litio y sus contratistas, donde la operación de plantas en altura, los sistemas de bombeo, las subestaciones y los grandes consumos eléctricos requieren profesionales especializados en energía y en integridad de instalaciones. Es un momento clave para generar empleo calificado local, pero eso solo será posible si formamos técnicos e ingenieros jujeños capaces de ocupar esos puestos.
La realidad muestra que, en muchos casos, la demanda es tan alta que los estudiantes universitarios consiguen trabajo antes de recibirse, lo que retrasa o directamente frena la obtención del título. La ecuación hoy está incompleta: hay proyectos y empleo potencial, pero faltan ingenieros plenamente formados.
En Jujuy esto se siente en el territorio. El despliegue de grandes parques solares, la expansión de la distribución eléctrica, la electrificación rural y los proyectos de litio exigen cada vez más especialistas en generación, transmisión, distribución, automatización y redes inteligentes. En la práctica, esto ya se ve en la distribuidora provincial EJESA, que necesita ingenieros eléctricos y electromecánicos para diseñar y operar redes cada vez más complejas, incorporar generación distribuida, mejorar la calidad de servicio y acompañar el crecimiento urbano y rural. Lo mismo ocurre en las empresas mineras de litio y sus contratistas, donde la operación de plantas en altura, los sistemas de bombeo, las subestaciones y los grandes consumos eléctricos requieren profesionales especializados en energía y en integridad de instalaciones. Es un momento clave para generar empleo calificado local, pero eso solo será posible si formamos técnicos e ingenieros jujeños capaces de ocupar esos puestos.
Lo que hacen otras provincias (y que Jujuy no puede ignorar)
Mientras tanto, el mapa universitario argentino empieza a reorganizarse alrededor de la transición energética. Existen licenciaturas e ingenierías en energías renovables y recursos naturales renovables en universidades de La Rioja, Cuyo, Patagonia, Córdoba, y otras regiones del país. En San Juan, por ejemplo, la Ingeniería en Energía Eléctrica forma profesionales para proyectar, operar y mantener sistemas eléctricos modernos, con foco en eficiencia y sustentabilidad.
Incluso, universidades como la UNCuyo aprobaron recientemente nuevas ingenierías orientadas a la energía, presentándolas como carreras “clave para la transición energética” a partir de 2027. Mientras tanto, Jujuy (referente nacional en renovables) aún tiene margen para fortalecer y diversificar su oferta de grado y posgrado focalizada en energía.
No se trata de copiar modelos, sino de entender que la transición energética ya está generando nuevas profesiones y especializaciones. Si no nos movemos a tiempo, muchos jóvenes jujeños tendrán que emigrar a otras provincias para estudiar estas carreras y, probablemente, también para ejercerlas.
Incluso, universidades como la UNCuyo aprobaron recientemente nuevas ingenierías orientadas a la energía, presentándolas como carreras “clave para la transición energética” a partir de 2027. Mientras tanto, Jujuy (referente nacional en renovables) aún tiene margen para fortalecer y diversificar su oferta de grado y posgrado focalizada en energía.
No se trata de copiar modelos, sino de entender que la transición energética ya está generando nuevas profesiones y especializaciones. Si no nos movemos a tiempo, muchos jóvenes jujeños tendrán que emigrar a otras provincias para estudiar estas carreras y, probablemente, también para ejercerlas.
De la escuela técnica a la ingeniería jujeña
Algunos estudios señalan que provincias como Jujuy incorporaron orientaciones específicas en energía y sustentabilidad en el nivel secundario, incluso en bachilleratos con contenidos energéticos. Es una base importante: si el interés por la energía se despierta temprano, el salto a tecnicaturas y luego a ingenierías es mucho más natural.
Pero falta completar el recorrido. Un estudiante de una escuela técnica de Palpalá, Perico, San Pedro o la Puna debería poder ver un camino claro: escuela técnica, tecnicatura superior en energía fotovoltaica o redes eléctricas, e ingeniería en energía eléctrica, electromecánica o renovables en la propia provincia. Hoy ese “corredor educativo energético” está incompleto, y eso limita tanto las oportunidades de los jóvenes como el desarrollo local de capacidades tecnológicas.
Pero falta completar el recorrido. Un estudiante de una escuela técnica de Palpalá, Perico, San Pedro o la Puna debería poder ver un camino claro: escuela técnica, tecnicatura superior en energía fotovoltaica o redes eléctricas, e ingeniería en energía eléctrica, electromecánica o renovables en la propia provincia. Hoy ese “corredor educativo energético” está incompleto, y eso limita tanto las oportunidades de los jóvenes como el desarrollo local de capacidades tecnológicas.
Un llamado a construir el corredor energético educativo
Desde una mirada técnica y no partidaria, algunas líneas de acción parecen ineludibles:
- Proteger el financiamiento de las escuelas técnicas y agrotécnicas de Jujuy, entendiendo que cada recorte se traduce en menos técnicos disponibles para el sistema energético provincial.
- Crear y consolidar tecnicaturas superiores orientadas a energía fotovoltaica, operación de sistemas eléctricos, mantenimiento de parques solares, redes inteligentes y eficiencia energética, aprovechando la infraestructura ya instalada en la provincia.
- Impulsar junto con la UNJu, la UTN y universidades vecinas nuevas ingenierías o menciones en energía eléctrica y renovables con fuerte enfoque territorial, tomando como referencia los planes de estudio que ya funcionan en otras provincias.
- Integrar prácticas profesionalizantes y pasantías energéticas en EJESA, parques solares, proyectos de litio y emprendimientos de generación distribuida, para que la formación técnica y de grado se vincule directamente con el mundo del trabajo.
La transición energética de Jujuy no se define solo por cuántos megawatts instalamos, sino por cuántos jujeños formamos para diseñar, construir y operar esa nueva matriz. En ese sentido, la defensa de la educación técnica y la creación de más trayectos de ingeniería vinculados a la energía no es una bandera sectorial: es una condición básica para que el desarrollo energético se traduzca en empleo calificado y arraigo territorial.
Debemos asumir este debate como una responsabilidad técnica y ética, no partidaria. Corresponde señalar riesgos, pero sobre todo proponer caminos: proteger el financiamiento de las escuelas técnicas, impulsar nuevas tecnicaturas y carreras de ingeniería en energía y renovables, y articular el sistema educativo con los proyectos energéticos que ya están en marcha en la provincia. Si logramos alinear estas piezas, Jujuy no solo será una provincia exportadora de energía, sino también una generadora de conocimiento y talento ingenieril para todo el país.
Debemos asumir este debate como una responsabilidad técnica y ética, no partidaria. Corresponde señalar riesgos, pero sobre todo proponer caminos: proteger el financiamiento de las escuelas técnicas, impulsar nuevas tecnicaturas y carreras de ingeniería en energía y renovables, y articular el sistema educativo con los proyectos energéticos que ya están en marcha en la provincia. Si logramos alinear estas piezas, Jujuy no solo será una provincia exportadora de energía, sino también una generadora de conocimiento y talento ingenieril para todo el país.
Por Néstor Aguirre
Fuente: Somos Jujuy
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