El desafío de abastecer a las industrias minera y petrolera

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Fammie Fami, fabricante nacional de equipamiento eléctrico para protección y maniobra de redes eléctricas presenta algunas de sus claves para atender a las industrias más exigentes.

En el corazón de la matriz productiva argentina, la minería y la industria del petróleo y gas representan entornos de máxima exigencia operativa. Ya sea en las alturas áridas de la Puna andina o en las extensiones de la cuenca neuquina como Vaca Muerta, la continuidad del suministro eléctrico resulta crítica. Un corte de energía no solo implica pérdidas económicas directas y penalizaciones, sino que paraliza pozos de extracción y faenas continuas donde la tolerancia a la falla es literalmente cero.
Frente a estas condiciones extremas, la ingeniería electromecánica nacional y la fabricación bajo estándares internacionales de calidad buscan posicionarse como pilares clave para garantizar la confiabilidad del sistema.
Entornos extremos: minería en altura y operación petrolera
Las demandas técnicas varían de manera sustancial según el territorio y la actividad:
 
• Industria minera:
  • Alturas superiores a 1.000 msnm: enrarecimiento del aire y pérdida de aisla-ción
  • Sobredimensionamiento preventivo (ej. 13,2 kV a 27, o 33 a 45)
  • Congelamiento ("manguitos de hielo"): requiere resistencias calefactoras
  • Alta polución: lubricantes especiales sin adherencia de polvo
• Industria petrolera:
  • Operación a cota estándar (nivel del mar)
  • Electrificación masiva de pozos de bombeo y nuevas subestaciones
  • Tolerancia cero a fallas en cadenas de extracción
  • Integración con parques de generación eólica
La rigurosidad de la minería
Los equipos estándar suelen diseñarse para operar hasta los 1.000 msnm. Por encima de esa cota, la densidad del aire disminuye radicalmente, alterando las propiedades dieléctricas y la capacidad de aislación. Por esta razón, en zonas como Jujuy, los proyectos mineros optan por sobredimensionar la aislación de sus equipos: se implementan dispositivos diseñados para 25 o 27 kV en redes de 13,2, o de 45 para líneas de 33.
A este factor se suman la presencia de polución abrasiva —que exige contactos mecánicos con lubricantes secos o deslizantes especiales que no retengan polvo— y la condensación térmica en climas secos. Esta última genera manguitos de hielo capaces de trabar los mecanismos de apertura y cierre; un inconveniente que Fammie Fami mitiga integrando resistencias calefactoras en los gabinetes de comando motorizados.
La exigencia crítica del petróleo
En el sector petrolero, la transición desde motores de combustión interna hacia sistemas totalmente electrificados ha multiplicado el despliegue de subestaciones. Dado que múltiples pozos de bombeo dependen de un único nodo eléctrico, una interrupción en el suministro paraliza la producción completa. En estas zonas, los equipos operan bajo normas internacionales estrictas para soportar cargas continuas y contingencias climáticas severas, como las nevadas y fuertes vientos patagónicos.
Fabricación integrada, know-how y ensayos de laboratorio
La capacidad de Fammie Fami de responder a estos sectores descansa en una estructura fabril integrada y en una rigurosa trazabilidad de calidad, combinando su licencia internacional con S&C con ingeniería y manufactura local:
  • Control de proceso integral: desde la matricería, soldadura y mecanizado hasta el armado final, contar con la producción centralizada elimina desfasajes logísticos y permite adaptarse según la necesidad del cliente.
  • Materiales de alta exigencia: el empleo de mallas de cobre estañadas para evitar la oxidación y contactos con recubrimiento de plata garantiza bajísimas resistencias de contacto, minimizando las pérdidas energéticas.
  • Validación exhaustiva en laboratorios propios: los equipos se someten a pruebas de tensión resistida a frecuencia industrial de hasta 100 o 140 kV, mediciones de espesor de galvanizado en caliente y ensayos térmicos mediante termocuplas para verificar que la elevación de temperatura no exceda los límites normativos.
  • Protección calibrada: la fabricación de elementos fusibles (desde 1 A hasta 100 A) exige un control en milisegundos de la curva de fusión (melting time), garantizando que actúen con exactitud milimétrica ante sobrecorrientes y despejen fallas sin afectar la red.
Frente a contingencias severas, como cortocircuitos o descargas atmosféricas (rayos), el diseño electromecánico robusto prioriza que el equipo —aun sufriendo deterioro superficial— mantenga la continuidad de conducción o permita la apertura segura sin soldarse.
Asimismo, la disponibilidad de herramientas como los bypass provisorios permite a las cuadrillas reemplazar fusibles y ejecutar maniobras de mantenimiento sobre líneas activas sin interrumpir el suministro a los usuarios finales ni a los procesos productivos.
En un escenario industrial exigente, la integración de manufactura local, flexibilidad de diseño y soporte técnico posventa in situ constituye la respuesta sólida para sostener la infraestructura energética de la minería y el petróleo en el país.

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